¿Workflow o agente? Los 5 patrones que funcionan
La regla de oro: empieza simple
Anthropic publica una recomendación que pocos proveedores asumen: no empieces por un agente. Los sistemas agénticos «cambian latencia y coste por un mejor rendimiento en la tarea». Para la mayoría de los usos, una sola llamada bien diseñada — con los ejemplos y los documentos adecuados en el contexto — es más que suficiente.
Dos familias, no una
El workflow
Claude y tus herramientas siguen un camino que has trazado de antemano. Previsible, testeable, presupuestable. Cubre lo esencial de las necesidades de empresa.
El agente
Claude elige él mismo su recorrido y sus herramientas, y mantiene el control hasta el resultado. Potente en problemas abiertos, imprevisible por naturaleza.
Los 5 patrones de workflow
Son las cinco arquitecturas que Anthropic documenta y publica en código abierto. Cada una responde a una situación concreta — el talento consiste en reconocer cuál tienes delante.
El encadenamiento — la cadena de montaje. Cada paso trata el resultado del anterior, en un orden que tú fijas.
Cuándo: la tarea se descompone en subtareas conocidas de antemano.
Ejemplo: redactar el argumentario de producto → traducirlo a tres idiomas → adaptarlo al formato de cada canal. Cada paso es verificable; si la calidad se desvía, sabes exactamente dónde.
El enrutamiento — la centralita telefónica. Una primera llamada clasifica la solicitud y la orienta hacia el tratamiento adecuado.
Cuándo: tus entrantes caen en categorías distintas que exigen respuestas diferentes.
Ejemplo: las solicitudes de clientes separadas entre consulta general, petición de reembolso e incidencia técnica — cada una con su prompt y sus herramientas. Bonus presupuesto: los casos simples van a Haiku, los pesados a Opus 5.
La paralelización — el comité de lectura. Dos variantes: el troceado (cada uno trata una porción) y el voto (varios tratan lo mismo y tú comparas).
Cuándo: buscas velocidad, o confianza cruzando miradas.
Ejemplo: un contrato revisado simultáneamente desde el ángulo jurídico, financiero y operativo — tres lecturas en paralelo, una síntesis.
El orquestador y sus ejecutantes — el jefe de proyecto. Un Claude central trocea la misión sobre la marcha, reparte y luego consolida.
Cuándo: la misión es compleja y su reparto depende de lo que se descubra por el camino. Esa es la diferencia con el encadenamiento: aquí las subtareas no son previsibles.
Ejemplo: la due diligence de adquisición descrita en el módulo 15.
El evaluador-optimizador — el dúo redactor-corrector. Un Claude produce, otro critica, y el bucle gira hasta alcanzar el nivel buscado.
Cuándo: sabes formular criterios de calidad claros y la iteración mejora visiblemente el resultado.
Ejemplo: una propuesta comercial retrabajada hasta pasar tu checklist — gancho, prueba con cifras, objeciones tratadas, llamada a la acción.
¿Y el agente autónomo, entonces?
Arranca con tu instrucción y luego planifica y opera solo. Se apoya en los retornos de su entorno — resultados de herramientas, errores encontrados — para juzgar su avance, y puede volver a ti cuando le falta información.
Resérvalo para problemas abiertos cuyos pasos no puedes predecir, en un entorno de confianza y siempre con puntos de parada humanos. Resolver una incidencia técnica compleja, pilotar un puesto de trabajo: sí. Tramitar tus notas de gastos: no, eso es un workflow.
Ante una necesidad de automatización, responde a las tres preguntas del módulo: ¿basta un prompt? ¿se conocen los pasos? ¿qué se mide?
Resultado esperado : Sabes decir si es un prompt, un flujo de trabajo o un agente, y por qué.


